
Para muchos jóvenes titulados, el contrato de prácticas es la puerta de entrada al mercado laboral. Para otros, una fuente constante de dudas, abusos y malentendidos.
No es una beca encubierta ni un trámite académico. Es un contrato de trabajo en toda regla, con salario, cotización y derechos desde el primer día. Y precisamente por eso conviene entender bien qué es (y qué no es) antes de firmarlo.
Tras la última reforma laboral, su nombre oficial pasó a ser contrato formativo para la obtención de la práctica profesional. Sin embargo, en la práctica diaria (empresas, asesorías y despachos) sigue denominándose contrato de prácticas.
Ambos términos se usan para hablar de lo mismo y, en la práctica, elegir uno u otro no cambia nada desde el punto de vista legal.
Este contrato se utiliza cuando alguien acaba de terminar sus estudios y da el paso al mundo laboral. No es una etapa de observación ni una prolongación de la formación: implica ocupar un puesto concreto, asumir tareas reales y responder, desde el primer día, a las exigencias del trabajo diario.
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Qué es exactamente un contrato de prácticas
El contrato de prácticas suele firmarse justo al terminar los estudios, cuando toca dejar atrás el entorno académico y empezar a trabajar en serio. No es un contrato indefinido ni una vía para seguir formándose sin responsabilidades, sino una relación laboral con un tiempo definido y un contenido profesional real.
Puede formalizarse después de estudios universitarios, de formación profesional (tanto de grado medio como superior) o de titulaciones equivalentes reconocidas en España. Lo relevante no es tanto de dónde procede la formación, sino que la persona que se incorpora ya parte de unos conocimientos previos y empieza a transformarlos en experiencia laboral.
Aquí no se empieza desde cero ni se viene solo a observar cómo trabajan otros. La idea es empezar a trabajar de verdad. Entrar en el mundo profesional y enfrentarte al día a día, aplicando lo que has estudiado sin filtros ni simulaciones. Hacer tareas reales, asumir responsabilidades, cobrar un salario y moverte dentro de un marco claro que deja bien definidas las reglas entre la empresa y quien se incorpora.
A diferencia de las prácticas académicas, aquí existe una relación laboral plena desde el primer día:
- Existe una relación laboral plena
- Hay salario
- Hay cotización a la Seguridad Social
- Existen derechos laborales desde el primer día
El trabajador no “ayuda”: trabaja. Y la empresa no “observa”: contrata.
Este contrato no existe al margen de la ley. Lo regula el artículo 11 del Estatuto de los Trabajadores porque durante mucho tiempo se utilizó mal. Demasiado mal. La ley interviene para poner límites y dejar claro cuándo tiene sentido usarlo y cuándo no. La finalidad es clara: facilitar una transición real entre la formación y el ejercicio profesional. Cuando se utiliza para cubrir puestos estructurales o prolongar situaciones que no corresponden, deja de ser una oportunidad y se convierte en un problema legal.
Requisitos que debe cumplir el trabajador
No cualquier persona puede firmar un contrato de prácticas. La ley establece condiciones estrictas y su incumplimiento no es un detalle menor: convierte el contrato en fraudulento, con consecuencias para la empresa.
Titulación reciente
Desde la reforma laboral, no pueden haber pasado más de tres años desde la obtención del título.
En caso de personas con discapacidad reconocida, el plazo se amplía a cinco años.
Para títulos extranjeros, el cómputo comienza desde la homologación oficial en España.
Experiencia previa en el puesto
El trabajador no puede haber desempeñado ese mismo puesto en la empresa durante más de tres meses.
Las prácticas curriculares realizadas durante los estudios no computan, ya que forman parte del plan formativo.
La norma es clara: evitar contratar en prácticas a alguien que ya sabe hacer perfectamente el trabajo.
Límite temporal
El contrato de prácticas no puede encadenarse indefinidamente.
El máximo total es de doce meses por titulación. Una vez agotado ese periodo, no se puede volver a firmar otro contrato de prácticas con la misma formación.
Qué se exige a la empresa
La empresa también está sujeta a obligaciones específicas. El contrato de prácticas no es una fórmula flexible ni improvisable: exige planificación, seguimiento y coherencia con la finalidad formativa.
En primer lugar, debe estar al día con la Seguridad Social y cumplir la normativa laboral vigente.
Pero lo más importante es lo siguiente:
Relación directa con la titulación
El puesto debe estar directamente relacionado con la formación del trabajador.
No es válido contratar a un ingeniero para tareas administrativas sin contenido técnico.
Plan formativo y tutor
Es obligatorio:
- Elaborar un plan formativo individual
- Asignar un tutor
El tutor no es una figura simbólica. Debe supervisar, orientar y evaluar el progreso del trabajador.
El plan formativo debe detallar:
- Qué aprenderá
- Qué funciones realizará
- Cómo se evaluará su desempeño
Todo ello se incorpora al contrato.
El uso incorrecto del contrato (sin plan, sin tutor o con funciones no relacionadas) puede implicar que se considere celebrado en fraude de ley, con la correspondiente conversión en contrato indefinido.
Duración y jornada del contrato
- Duración mínima: 6 meses
- Duración máxima: 12 meses
Solo se permite una prórroga, hasta completar el año.
La jornada puede ser:
- A tiempo completo
- A tiempo parcial (con horas y distribución claramente especificadas)
No se permiten horas extraordinarias, salvo casos excepcionales de fuerza mayor. La finalidad del contrato es formativa, no cubrir picos de producción.
Salario y cotización: lo que muchos aún desconocen
Desde 2022, el salario del contrato de prácticas no puede ser inferior al Salario Mínimo Interprofesional para una jornada completa. Este límite no es negociable ni depende de la experiencia previa del trabajador.
Da igual que sea el primer empleo.
Da igual que esté aprendiendo.
Si la jornada es parcial, el salario se aplica de forma proporcional.
Cotización
El trabajador cotiza por todas las contingencias:
- Desempleo
- Jubilación
- Incapacidad temporal
- Accidentes de trabajo
El tiempo trabajado cuenta para el paro y para la vida laboral. No es un simulacro: es empleo real.
Derechos laborales durante las prácticas
El trabajador en prácticas tiene los mismos derechos básicos que cualquier otro empleado:
- Vacaciones
- Descansos
- Festivos
- Permisos retribuidos
Corresponden 30 días naturales de vacaciones por año trabajado, o la parte proporcional si el contrato dura menos.
Si el contrato se utiliza en fraude de ley, el trabajador puede adquirir la condición de indefinido, con todas las consecuencias legales.
Cómo finaliza el contrato de prácticas
El contrato finaliza cuando llega la fecha pactada.
No es necesario justificar la no renovación, aunque suele comunicarse con unos 15 días de antelación, según convenio.
Durante el contrato puede extinguirse si no se supera el periodo de prueba, que por regla general no puede exceder de un mes, salvo lo que establezca el convenio aplicable.
Al finalizar, la empresa debe entregar un certificado de prácticas, donde consten:
- Funciones realizadas
- Duración del contrato
Este documento es clave para futuras oportunidades laborales.
Conversión a contrato indefinido e incentivos
Una de las finalidades del contrato de prácticas es servir como antesala a un empleo estable.
Si la empresa transforma el contrato en indefinido, puede beneficiarse de bonificaciones en las cotizaciones durante varios años, gestionadas a través del Servicio Público de Empleo Estatal.
Para muchas pymes, estos incentivos son decisivos.
Ventajas reales para ambas partes
Para la empresa:
- Incorporación de talento joven
- Formación a medida
- Evaluación real del encaje
Para el trabajador:
- Experiencia profesional real
- Salario
- Cotización
- Mejora clara de la empleabilidad
El contrato de prácticas no es precario por definición. Lo es solo cuando se utiliza mal.
Bien aplicado, permite a las empresas formar talento joven con garantías y a los trabajadores iniciar su carrera profesional con salario, derechos y cotización real.
Conocer las reglas antes de firmar no es una formalidad: es la diferencia entre empezar bien o asumir un error desde el primer contrato.
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El contrato de prácticas es un contrato laboral real, con salario, cotización y derechos desde el primer día. Bien aplicado, facilita una entrada sólida al mercado laboral; mal utilizado, genera precariedad y problemas legales. Entender sus reglas antes de firmar es clave para empezar una carrera profesional con bases claras y seguras.
Preguntas frecuentes sobre el contrato de prácticas
¿Puedo firmar un contrato de prácticas si ya he trabajado antes?
Sí. Tener experiencia previa no lo descarta automáticamente. Lo importante es no haber estado más de tres meses en ese mismo puesto y contar con una titulación reciente. Si se cumplen esas dos condiciones, el contrato de prácticas sigue siendo una opción válida.
¿El contrato de prácticas cuenta para el paro?
Sí. Cotiza por desempleo y suma tiempo para futuras prestaciones.
¿Puede ser a media jornada?
Sí, siempre que quede claramente especificado y el salario sea proporcional.
¿Es obligatorio el tutor?
Sí. Es un requisito legal.
¿Se puede renovar más de una vez?
No. Solo se permite una prórroga, hasta un máximo de doce meses.

